Es el conjunto de funciones de apoyo y gestión necesarias para el funcionamiento diario de la notaría, abarcando aspectos administrativos, operativos y de soporte al notario y a los usuarios. Incluye la organización de expedientes, la preparación de documentos para la firma, la gestión de copias y, en general, el manejo del flujo de trabajo para que el notario y el personal jurídico puedan enfocarse en los servicios notariales.